Hoy quiero traer a la consideración de todos, el bien y la paz que nos reporta tener como compañeros de viaje en el trabajo diario a personas sensatas, bondadosas, inteligentes y generosas. Si tu compañero/a de trabajo es un hermano/a para ti, te reconforta, te comprende, te aconseja y te ofrece su mano amiga, ya te ha tocado la lotería.
Conoce al psicólogo y escritor Bernabé Tierno, fundador del Club Optimista Vital
Conoce los Cursos impartidos



El día “C” llegó, por fin me contrataron para un trabajo acorde con mi curriculum y características, después de visitar varias empresas en una de ellas un amable entrevistador me dijo que era apto para el puesto, como soy igual que aquella mosca que cayó en la leche recién ordeñada y que se puso a batir frenéticamente las alas hasta que la leve capa de nata que flotaba en la leche, a fuerza de ser batida se convirtió en mantequilla y entonces la mosca caminando sobre la mantequilla, pudo, trabajosamente, abandonar lo que hubiera podido convertirse en una trampa mortal. Así actúe y así conseguí un puesto de trabajo a fuerza de obstinación y de búsqueda activa y pasiva.
El día "D" al fin llegó, me despidieron, sentí que no era la misma persona que ayer entraba por la puerta de la oficina, me vi como un ser pequeñito con todos mis compañeros mirándome y diciéndose "era cuestión de tiempo no aportó nunca nada a la empresa, era un ineficaz, un mal compañero".








