Optimista vital
Cualquier persona que guíe su vida mediante el optimismo vital, siendo consciente de lo que le rodea, no huyendo de los problemas e intentando aprender de cada tropiezo para fortalecerse. Son dinámicos, entusiastas y buscan su equilibrio entre el cuerpo y la mente. Con valor y coraje se enfrentan a las adversidades de la vida, sacándolas el mayor provecho posible.
Optimismo vital
Es la característica del ser humano que nos impulsa a actuar de manera positiva y realista. El optimismo vital se refleja mediante la expresión de las emociones positivas, así como una filosofía de vida, donde el realismo a la hora de interpretar cualquier circunstancia de la vida, como el uso de las fortalezas humanas para afrontarlo, con sentido del humor y valentía, conviven en armonía.
Fortalezas humanas
Son los valores personales, que definen nuestra personalidad y dirigen nuestro camino. Son pilares que nos construyen día a día como personas, como vocecitas internas que nos susurran lo que es correcto y lo que no lo es, instándonos a tomar las decisiones que más reflejan nuestra forma de ser y de actuar. Según el psicólogo Martin Seligman, de momento se han encontrado 24 fortalezas humanas: sabiduría, inteligencia social, perspectiva, perseverancia, autenticidad, valor y coraje, bondad y generosidad, amor, civismo y deber, equidad, liderazgo, autocontrol, prudencia-humildad, disfrute de la belleza, gratitud, esperanza-optimismo, espiritualidad, religiosidad, perdón, sentido del humor y entusiasmo.
Emociones positivas
Son la vacuna contra la depresión, la ansiedad, la inseguridad, la amargura, el rencor y de todos aquellos comportamientos, pensamientos y actitudes que hunden al ser humano. Algunas de ellas, son: alegría, amor, sabiduría, gratitud, respeto, dignidad, libertad, bienestar, fuerza interna, creatividad, coraje, esperanza, júbilo, buen humor, sentido del humor, optimismo, creatividad...
Bienestar subjetivo
Sinónimo de felicidad. La Psicología Positiva pretende estimular y potenciar las emociones positivas (la alegría, el entusiasmo, el humor, la esperanza, etc...) convirtiéndolas en el antídoto perfecto contra los grandes males que afectan al bienestar humano. Se sabe que entre un 80-85% del bienestar subjetivo o felicidad de una persona dependen de uno mismo y no de las circunstancias que le rodean. Así pues, el bienestar subjetivo, en definitiva, tu felicidad, dependen de ti.
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